Magali Dalix no es como la había imaginado. En las fotos parece una fortachona con mal carácter, pero, en realidad, la entrenadora es bajita y menuda –a pesar de sus musculosos brazos tatuados–, sonríe con facilidad y rezuma energía. Nos encontramos pasadas las cuatro de la tarde del miércoles en el Crossfit Ypsilon de Madrid, que Azahara Palomero, la dueña, nos ha prestado para una sesión de entrenamiento. Dalix tiene su propio gimnasio en Barcelona, donde van a sudar Josef Ajram, Pedro García Aguado, Aida Foch y Cristina Mitre, entre otras «víctimas», como ella los llama. Está de paso en la capital para presentar su nuevo libro, con el que promete cambiar el cuerpo y la vida del que se atreva a seguir sus rutinas de entrenamiento durante veinte días. Su primera víctima: yo. Ver noticia completa

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